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jueves, 12 de febrero de 2015

A nosotros nos dejan el silencio

12/02/2015

Por Claudia Guebel* y Marcelo Pombo*


La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha señalado en su último discurso pronunciado en cadena nacional que quienes asistiremos a la “Marcha del Silencio”- convocada por la sociedad civil, en homenaje al fiscal Alberto Nisman, prevista para el próximo 18 de febrero-constituimos y formamos parte del “ellos”, y como tal, somos el enemigo a vencer, el extremo opuesto del “nosotros”, este último reservado sólo  por la Presidenta y sus acólitos.

Nadie en este país puede estar en contra del esclarecimiento de un verdadero magnicidio institucional que representa la muerte del fiscal Nisman. Los que marchamos en silencio, somos esa parte de la sociedad, el “ellos”, que sin los medios sin coerción estatal que detentan “el nosotros” nos encuentra a los ciudadanos de a pie acechados por el miedo, la inseguridad, el encubrimiento, el descontrol y el chantaje estatal.

La estrategia del Gobierno de la doctora Kirchner, es clara: es el clivaje social, es la dialéctica de la confrontación permanente, que a esta altura de los acontecimientos los encuentra desgastados, sin nuevos actores sociales a quien vencer. La sociedad toda, sin distinción de clases, saldrá a las calles el próximo 18F a manifestarse en perfecta armonía, en la “inmensidad del silencio”, el mismo silencio que nos pone en introspección profunda con uno mismo como ciudadano, el que nos interpela con nuestra propia identidad, con nuestro ser. El profundo silencio que da volumen al reclamo social de mayor y mejor Justicia, de Transparencia, de Controles y de República.

Marchamos en ensordecedor Silencio para tapar las diatribas extemporáneas de una líder mesiánica resguardada en el autismo de un gobierno, encerrado en la esfera de funcionarios sospechados de corrupción y un equipo de adulones de militantes rentados. El silencio es todo nuestro.   



*Licenciados Especialistas en Defensa Nacional y Seguridad del equipo técnico del Frente Renovador

jueves, 22 de enero de 2015

Pobre justicia en América Latina

22/01/2015

María Camila Morales

Arrancó el 2015  y los titulares de la prensa internacional se preocupan por las previsiones del crecimiento para América Latina: ¿será que se frena con la caída del petróleo?

Y las conclusiones, aunque no son catastróficas, parecen olvidar que la economía no lo es todo.

Las bofetadas que día a día recibe la justicia en América Latina van in crescendo. Atropellos que provienen de todos los sectores de la sociedad y por todas las razones posibles e inimaginables. La Justicia, como anhelo supremo pisoteada ante la indiferencia y/o la resignación de todos.

¿Qué más se puede decir con la muerte del fiscal argentino, Alberto Nisman? Antes de finalizar la investigación forense y policial, la propia presidenta Cristina Kirchner, anunció que fue un suicidio. ¿Qué pasó? Teorías muchas, pruebas pocas pero la intervención del Ejecutivo con conclusiones de semejante calibre dejan mucho que desear en cuanto a la neutralidad de la Casa Rosada. Sin entrar en los detalles de lo que investigaba Nisman, una bala en la sien merece reflexión y toda muerte respeto.

A Leopoldo López (líder Voluntad Popular) lo olvidó el mundo. En una cárcel militar en Venezuela víctima de un arbitrario proceso político ahora está sufriendo la incoherencia jurídica de su país. Postergan y postergan su comparecencia porque otro tribunal lo declaró en rebeldía (contumaz) y la jueza Susana Barreiros espera otras decisiones antes de escuchar su defensa. Absurda situación después de 17 audiencias que mantienen a Leopoldo López en la misma o peor situación.

Pero como la justicia se puede borrar a manotazos, Nicolás Maduro habló de una alternativa: todo puede terminar si aceptan un canje por un prisionero de Puerto Rico: "la única forma que yo use las facultades presidenciales que tengo para liberarlo (López) es para montarlo en un avión que vaya a los Estados Unidos, lo deje allá y me entreguen a Óscar López Rivera; pelo a pelo, hombre a hombre".

En Colombia, aumenta el número de políticos y narcos que prefieren huir del país antes de presentarse ante los jueces. Ya no solamente se habla de los barones de la droga que negocian con la justicia de Estados Unidos y Canadá. Hay una nueva modalidad: el asilo político de ex funcionarios públicos antes de iniciar sus indagatorias.

El último de la lista es Luis Alfonso Hoyos. Ex embajador ante la OEA y ex asesor espiritual del candidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga. Involucrado, según la Fiscalía, en un caso de espionaje electoral y salpicado por las acusaciones de un hacker, salió de Colombia. Sigue así los pasos del ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, de la ex Contralora, Sandra Morelli y del ex Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, quienes mandan misivas a los colombianos desde sus escondites pero no le dan la cara a la justicia.

En Guatemala no han logrado que el ex dictador Efraín Ríos Montt vuelva al banquillo de los acusados. En mayo del 2013, la Corte de Constitucionalidad anuló la sentencia en el caso del genocidio de 1982 contra la etnia Ixil. Sigue la defensa acumulando recusaciones, excusas médicas y aprovechando todas las zancadillas que alegremente reparten las diferentes cortes del país para evitar hacer su trabajo.

Pero creer en sistema jurídico nacional tampoco es fácil. Bien dice en su columna, de El Cronista, el periodista Daniel Muchnik, "estamos en una sociedad en América Latina de mafia y justicia amañada e infiltrada como sucedía en Sicilia".

Fernando Ferraro, Secretario General de la Conferencia de Ministros de Justicia de Iberoamérica, insiste que para vencer a la corrupción se necesitan jueces independientes. Sin embargo, podríamos recordarle que la independencia de poderes puede obtenerse con voluntad pero debemos tomar en cuenta el factor de seguridad personal que también afecta a los encargados de impartir justicia. El juez Eliud Manuel Román asesinado a tiros en México el pasado mes de mayo, pasó a engrosar las estadísticas de violencia y sicariato de dicho país.
 
En Perú, la Comisión Andina de Juristas advirtió que solamente 5% de los jueces publican sus resoluciones cuando todas las personas tienen derecho a conocer las motivaciones y a su publicidad. Los ecuatorianos reaccionan con sorpresa a la evaluación de sus jueces por parte del Consejo de la Judicatura. Los resultados “superaron las expectativas” dicen. Pero cuando el 75% obtuvo una calificación satisfactoria en su labor, no hay que alegrarse demasiado.

La ONU ha criticado múltiples veces el sistema judicial en Bolivia: "se caracteriza por problemas estructurales, tales como la retardación, la insuficiente cobertura de servicios judiciales en el país, el acceso limitado a la justicia por parte de los sectores más vulnerables, el preocupante rezago judicial, la corrupción y en última instancia, la impunidad". (Informe 2014).

La enumeración de los problemas de la rama judicial es tan larga  como compleja en la región. Lamentablemente no hay democracia que funcione sin una justicia transparente e intachable pese a los éxitos económicos que logren los Estados.


Una amiga del juez Nisman escribía en Clarín refiriéndose a su muerte:  “Argentina es hoy un país más triste, más huérfano, más oscuro”. Una descripción en la que cómodamente cabe hoy igualmente la justicia en América Latina.

domingo, 21 de diciembre de 2014

¿Cuba libre para los norteamericanos?


21/12/2014

María Camila Morales

Bien dicen los franceses: primer llegado primer servido. Y los estadounidenses se estaban quedando en Cuba con las migas de lo que quedará de la isla castrista.

Los españoles, los italianos, los canadienses, los rusos, los chinos ya están en Cuba disfrutando a manos llenas de los negocios gracias a la ausencia de Estados Unidos.

Los que han viajado a Cuba verán en el aeropuerto los aviones de Air France, Iberia o Air Canadá, los cuales diariamente llevan a miles de extranjeros que pasan sus vacaciones en una isla donde su dinero no se queda únicamente en las manos del régimen.

En el primer semestre del 2014, el número de visitantes aumentó en casi 4%, es decir que más de un millón y medio de extranjeros pisaron suelo cubano. Las 26 empresas mixtas en los 15 hoteles avalados por la autoridad, ya no dan abasto. Y a pesar de no tener una rentabilidad digna de un paraíso turístico caribeño, dicha inversión algún día la verán recompensada.

Una nueva Ley de Inversión Extranjera fue aprobada el pasado mes de marzo por La Asamblea Nacional del Poder Popular. Una forma, al parecer, de atraer más capital e impulsar “la recuperación de la economía nacional”.

La actualización del modelo económico cubano (como camuflan el desastre de sus finanzas y del sistema) se acompañó con una nueva política laboral. Desde el mes octubre los trabajadores cubanos no son todos iguales. Una idea, en principio, contraria al comunismo de antaño. El diario Granma destacaba que el pago a los trabajadores vinculados a empresas con capital extranjero se incrementará y se pagará de forma diferente.

Un aumento, según la vice ministra Zamira Marín Triana, “teniendo en cuenta los salarios que se abonan a cargos de similar complejidad en entidades de la misma rama o sector de nuestra área geográfica, la escala salarial que se aplica en el país (a modo de referencia) y algunos pagos adicionales que por ley correspondan”.

Recibirán más dinero los nuevos privilegiados de las reformas y además las empresas pagarán la contribución de sus empleados a la Seguridad Social.

Y como si fuera poco el incentivo monetario para mejorar la producción, también deja claro que Cuba respetará sus compromisos con los inversionistas: “La presente Ley y su legislación complementaria establecen un régimen de facilidades, garantías y seguridad jurídica que propicia la atracción y el aprovechamiento del capital extranjero.”

El presidente Barack Obama no podía seguir dándole la espalda a los cambios de la isla. Los Derechos Humanos a la hora de los negocios tienen pesos diferentes. A los europeos ni los prisioneros políticos, ni las torturas, ni las represiones, ni la censura, los han afectado para seguir los negocios con Cuba. Cada vez que  detienen a un opositor en la isla, lo lamentan ante las cámaras y suben el tono de regaño, pero sus enviados multiplican los encuentros con los encargados de las empresas mixtas en La Habana.

La Realpolitik estadounidense, a 90 millas de distancia, tenía finalmente que imponerse. Los Castro no han sido derrocados y el apoyo que tenían de sus amigos desapareció o no es suficiente. La Unión Soviética ya no existe y Putin no confía en los Castro. Hugo Chávez murió y la Venezuela de Nicolás Maduro ya no tiene los cientos de millones de dólares que implica financiar al régimen cubano. El comunismo chino tiene una chequera ideológica que no le gusta a los caribeños. Cada día más solos y con una nueva generación que se atreve a desafiar al poder porque sabe que en Cuba está todo por hacer y no exclusivamente la democratización.

No piensan en talasoterapias o campos de golf, como sucederá en Bellomonte con la empresa china Beijing Enterprises Holding Limited o en Varadero con la británica Esencia Hotels. No hay autopistas, ni transporte público digno, los apagones son moneda corriente, el sistema de agua potable es obsoleto, no hay vivienda adecuada, los hospitales están caídos, y las escuelas necesitan tecnología. La lista no tiene fin.

Una oportunidad de inversión que Washington no puede seguir desperdiciando. Si han adaptado su defensa de la libertad universal en otros países para seguir con sus millonarios negocios, Cuba no puede continuar siendo la excepción por ideología y orgullo.

El embargo a Cuba fue un fracaso. Sin duda el precio fue muy alto para los cubanos, pero les plantaron cara durante 53 años a la primera potencia del mundo. Ahora empieza otro capítulo: para Obama desmontar en el Congreso el andamiaje del embargo y para Raúl Castro modernizar la Revolución.

jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Condenados a la guerra en Colombia?


18/11/2014

María Camila Morales

Nada más aburrido para un escritor que repetirse, nada más frustrante para un periodista que comprobar cortinas de humo y nada más indignante para un ciudadano que ser menospreciado por sus gobernantes.

Así se puede resumir la reacción y sentimiento ante el secuestro, por parte de las FARC, el pasado domingo 16 de noviembre, del general Rubén Darío Alzate y dos de sus acompañantes.

No hay justificación para “privar de libertad” a nadie y menos cuando se supone que la guerrilla y el gobierno colombiano están intentando un acuerdo de paz. En efecto, la guerra sigue, como lo advirtió el presidente Juan Manuel Santos, cuando sus enviados se sentaron hace dos años en Cuba con las FARC. Pero el Derecho Internacional Humanitario se debe cumplir incluso en medio de las balas.

Un punto fundamental que las llamadas fuerzas revolucionarias no logran entender: el secuestro no es una simple retención, ni es una excusa para capturar prisioneros. Es una barbaridad inaceptable.

Los representantes del Secretariado Central, es decir la vieja guardia ideológica que está discutiendo en La Habana, siguen con un discurso congelado en el tiempo, donde la insurgencia goza, al parecer, de derechos y privilegios en un sistema internacional que ya no tolera su existencia. Pero esa época se acabó puesto que sus crímenes tendrán las mismas sanciones que aquellos perpetrados por los ejércitos y autoridades. Además la violencia, con tintes terroristas, ya no hace parte de la agenda permisiva de la política del socialismo mundial.

Puede que las FARC devuelvan al general Alzate (al igual que a sus acompañantes y a dos soldados más secuestrados en Arauca) pero, ¿qué valor tendrá la palabra de la guerrilla en lo que queda de la negociación? Sin duda, “el incidente” o “la crisis” demuestra varias grietas en este interminable proceso.

La primera: la falta de coordinación entre las partes involucradas y sus  hombres en el terreno de batalla. No solamente va adquiriendo fuerza la teoría según la cual al Secretariado Central no le obedecen todos los frentes guerrilleros. En particular, aquellos más sanguinarios que se aliaron con carteles de narcotraficantes y bandas criminales (Bacrim) en la costa Pacífica. ¿Se acabó la unidad de mando?.

También pasa de rumores a afirmaciones anónimas, el descontento del ejército colombiano con las negociaciones de paz. Tan sorprendente fue la cara de preocupación del jefe de la delegación de las FARC, Iván Márquez, como fue inverosímil el tuit del presidente Santos preguntando qué estaba haciendo su general en el departamento de Chocó sin protección.

La segunda: el irrespeto a los secuestrados, a sus familias y a los colombianos. Tanto por parte de las FARC, en especial a través de su agencia de noticias ANNCOL como por parte del gobierno con un manejo de redes sociales irresponsable. Nadie busca que los secuestren, los adjetivos a las víctimas en el dolor son ofensivos y las amenazas son incoherentes en un ambiente de acercamiento y confianza que se supone llevan construyendo desde hace dos años. 

Nuevas fracturas que se suman a las dudas casi genéticas con las cuales nació el proceso. ¿Qué tanta expresión revolucionaria les queda a la guerrilla en Colombia y qué tanta ha sido reemplazada por el negocio del narcotráfico y la extorsión?. ¿Qué le puede ofrecer el gobierno de Juan Manuel Santos a la base de esa guerrilla de las FARC (ocho mil combatientes) que tendría que dejar las armas, el secuestro, el  reclutamiento de menores de edad y el narcotráfico?

Es hora de repetirse porque las cifras no cambian: los integrantes de los frentes guerrilleros tienen un promedio de edad entre 18 y 26 años. Según las estadísticas generales del país (DANE), el desempleo de esa franja a nivel nacional alcanza el 20.9%. Abandonarán la lucha armada y después ¿cuál será su futuro?

Las FARC, tienen un millonario negocio con el narcotráfico. Así lo nieguen, el dinero les permite seguir el combate contra el ejército pero también es fuente de empleo para sus milicianos y de riqueza para varios de sus comandantes

El factor tiempo es ya un tema insostenible. La paz es un anhelo colectivo pero la paciencia de los colombianos tiene sus límites. Probablemente no salgan a la calle, como en el 2008 a gritar no ¡más FARC!, pero a los ciudadanos les quedan otras alternativas para oponerse.

La paz tendrá que ser refrendada por los colombianos. Lo aclara cada vez que puede Santos: “con las FARC nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Se refiere a que la agenda temática de La Habana que se dividió en cinco puntos fundamentales, pasará a lo último por la aprobación del pueblo. Justamente, la falta de calendario preciso, sumado al alargue permanente y a las “crisis” están desgastando el apoyo popular y podría ser fatal para avalar la paz.

Juan Manuel Santos aseguró hace dos años que el éxito de este nuevo intento radicaría en tres puntos: primero, aprender de los errores del pasado para no repetirlos; segundo, cualquier proceso tendría que llevar al fin del conflicto y no a su prolongación; y tercero, mantendría las operaciones y la presencia militar sobre cada centímetro del territorio nacional.

Por eso en el 2012, LatinoaméricaHoy se preguntaba ¿qué as bajo la manga tendría el presidente Juan Manuel Santos para apostarle a la paz, con una guerrilla que en el pasado había abusado de la confianza de los promotores de una negociación para poner fin a la guerra. (El Cagúan fue en 1998 el último intento dentro de una serie de fracasos).

Hoy pareciera que el mandatario colombiano no tiene ases en su juego; en cambio, la guerrilla sigue faroleando (bluff de poker) con la paz y con una predilección por mostrar sus picas no solamente en la mesa.



miércoles, 25 de junio de 2014

Durante el mundial no todo está permitido

25 junio 2014
  
María Camila Morales

La fiesta mundialista está en pleno y el tema obligatorio es el fútbol en América Latina. Se olvidan los problemas de la vida cotidiana durante 90 minutos con la emoción de los partidos y el orgullo patrio.

En las calles hay banderas, en las radios suenan los himnos, los nervios con las lágrimas se confunden y como lo quisiera la publicidad de una bebida popular: el deporte nos une.

Pero cada día, al lado de las fotos de los goles latinoamericanos hay un titular para lamentar: la actitud de los hinchas.

No solamente hay que rechazar los festejos con licor y las riñas. El uso de gases lacrimógenos para separar los puños de brasileños en Belo Horizonte ya no es una excepción.

Los muertos ahora hacen parte del balance que hay que temer después de cada partido. En Colombia ya se contabilizan más de nueve víctimas con los triunfos de la “tricolor” en Brasil. No se debe generalizar el  salvaje comportamiento de ciertos borrachos, pero si es escalofriante pensar que no se pueda celebrar una victoria deportiva sin sangre.

El exceso de alcohol es, al parecer, la explicación para la violencia callejera. Por esta razón en ciertas ciudades de Colombia, han decretado la llamada ley seca, es decir que no se venderán bebidas alcohólicas durante el día que juega la selección nacional. Las autoridades además impondrán sanciones por el porte de armas. Las absurdas balas perdidas, que genera una alegría alicorada, son otra preocupación.

La batalla campal que protagonizaron cerca de cien hinchas chilenos que intentaron colarse al Maracaná no tiene la excusa de “la ingesta descontrolada de licor” sino de fanatismo según autoridades locales.

En cuanto a los insultos a los adversarios el racismo ahora compite con la homofobia. De nada sirven las explicaciones de las barras mexicanas respecto a sus cantos humorísticos. Gritarle “puto” a un jugador es “desprecio, rechazo, estigma y minusvaloración” según el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación. No tienen ninguna tradición válida sino que demuestran un aumento de la intolerancia y generan más tensión en las tribunas.

Si la FIFA considera que corear improperios (puto significa maricón) “no es un insulto en este contexto específico” y aporta popularidad al fútbol, pues una vez más está equivocada.

La televisión no ayuda para la promoción de un momento familiar en el fútbol. ¿Por qué ciertos comentaristas tienen que denigrar a las mujeres con sus observaciones? Nadie reacciona en Argentina cuando el actor Puma Goity al escuchar el análisis futbolístico de una periodista la felicita y agrega: “¡y además cocina!”.

Tampoco es motivo de desaprobación cuando un espontáneo dice en directo al canal C5N a una presentadora: “las mujeres ahora parecen haberse agregado a esta cuestión de saber de fútbol”.

En Univisión, hablar de Viagra y su inutilidad en las playas de Ipanema es ofensivo a la hora de narrar un partido. ¿Acaso describir el paisaje de Brasil o el ambiente festivo es imposible sin el uso de vocabulario soez y misógino?. Si consideran los televidentes que es normal, América Latina no podrá romper con el machismo que tanto daño causa a su población.

Los camarógrafos de la Copa del Mundo insisten en imágenes de agraciadas mujeres durante los recesos o los momentos aburridos. Las  vestimentas en las tribunas son irrelevantes a la hora de apreciar el juego bonito. Si es el caso de ponerle morbo al deporte, entonces, ya que hay tantos hombres en la cancha, ¿por qué no muestran en la televisión todas las bondades físicas de algunos futbolistas o de los entrenadores?

El mundial en efecto es un carnaval pero no hay que dejarnos ganar por la irresponsabilidad. Por el contrario, sería el momento de un compromiso firme para luchar contra la violencia física y verbal que gana cada vez más terreno y adeptos en los estadios del mundo. Y sería además un aporte importante para fomentar la cultura ciudadana y la convivencia pacífica que tanto falta en la región.

Si bien el fútbol permite a los ciudadanos soñar con imposibles, no debe ser excusa para más comportamiento antisocial, racista y sexista y ante todo, no puede dejar más luto en América Latina.